FUERA DE BORDE

¿Por qué salir? ¿Adónde ir? Frente a la idea y principalmente el deseo de realizar una nueva exposición en Santiago de Chile, nuestra ciudad de origen, ésta se nos presentó como un escenario ya conocido, donde los emplazamientos dentro del sistema de arte ya nos resultaban reiterativos para la propuesta de obras nuevas. Lo mismo para encontrar un “tema” para la exposición, el enfrentar el sentido de una nueva muestra. Una breve crisis, acompañada por cierto de algunas lecturas, búsquedas y encuentros fortuitos, son los factores que fueron desencadenando este proyecto, que llamamos Fuera de Borde.

Para configurar la idea, desplegamos un mapa sobre un muro y comenzamos a imaginar un recorrido por el borde del continente. Con un gesto tan simple señalamos una serie de lugares de interés. La secuencia de las exposiciones fue definida por los espacios que conocíamos a través de artistas de los distintos países, la disponibilidad en sus calendarios y la búsqueda de financiamiento. Así se formó el diagrama de Fuera de Borde como una serie de cinco exposiciones trabajadas de forma específica para cada espacio: Museo Regional de Magallanes (Punta Arenas, Chile, marzo de 2012), EAC, Espacio de Arte Contemporáneo (Montevideo, Uruguay, agosto de 2012), mARTadero (Cochabamba, Bolivia, septiembre de 2012) y La Curtiduría (Oaxaca, México, diciembre de 2012). El ciclo se cerró en marzo de 2013 en Casa E, Valparaíso, Chile.

 

Nos sometimos así a la disciplina de realizar 15 obras en un año. Cada una se planteó, desde sus poéticas individuales, cómo realizaría esta serie, y cuál sería su “caja de materiales” personal al momento de viajar. A cada lugar de la ruta, lo nombramos con diferentes tópicos, para marcar una relación entre las obras y el espacio. Así Punta Arenas fue La Partida, Montevideo El Tiempo, Cochabamba El Umbral, Oaxaca La Frontera y Valparaíso, El Puerto.

Contábamos con la experiencia de un proyecto conjunto[1] donde habíamos comprobado la estrategia del trabajo grupal como una excelente opción, reafirmando nuestra autonomía como artistas y desarrollando un discurso claro desde nuestro quehacer, sin necesidad de un curador que desde algún lugar fáctico dirigiera las lecturas sobre nuestras obras. Decidimos entonces, replantearnos la idea del viaje.
Establecimos un hilo conductor basado en la conciencia del estado de viaje, a partir de la especificidad creativa de cada una y la experiencia del trabajo conjunto realizado con anterioridad. Materiales livianos –con mayor o menor grado de elaboración- se meterían a una maleta y se desplegarían como obra al instalarlos en el espacio real. Realizar cinco obras cada una, en cinco lugares diferentes de Latinoamérica, significó un desafío de gran exigencia material, estratégica y conceptual.

[1] Proyecto de Borde consistió en cuatro diferentes muestras realizadas una en Chile (Valdivia), dos en Estados Unidos (Brockton, MA y Nueva York, NY) y una Australia (Sydney), realizado entre los años 1999-2005.